el chasquido de otros dedos

me podría ufanar de tanta pobreza,
de que soy atacado por moscas o gusanos
que salen de mis bolsillos

guardo toda clase de chatarra;
llevo mis maletas plenas de escombros
ruinas para levantar una ciudad
que acaso terminaré si pierdo la razón.

entretanto, recorro las grietas de una antigua habitacion,
soplando las mustias antorchas
de la noche cotidianamente visitada

el sol se ha vuelto herrumbroso
tras el vapuleado cristal de mi retina

la felicidad es algo poco elegante, a estas alturas
en realidad no es más que un susto anticipado,
un adelanto de la derrota ulterior
algo que te toma por idiota
hasta que te das cuenta como ha roído
el suelo en el que pisas

caer no es elegante

las contradicciones me miman como a un cachorro
que se revuelca en el barro del sentido.

y de un supuesto confort finisecular
me paseo a la sombra de un enorme bosque de deudas.

soy aquel que compra con presupuesto irrisorio
un alfabeto de sordomudos y lo guarda en silencio
también un rescoldo humeante
de civilizaciones ya inmunes a la arenga
clavado en el asiento trasero de un taxi 
que merodea el desierto
como su unica redencion
remota e imposible

Sigue cavando

No se hasta donde puede llegar ese carbonizado asunto
que sigue cavando en la penumbra.
Los niños caen bajo su sombra,
como pajaritos implumes
y las puntas del iceberg
amenazan con continuar hundiéndose
aún después de servir otra ronda de inmolaciones.

Se que no tenemos más que tinta,
para continuar germinando bocabajo, al reflejo de la mendacidad
y quizá nos convenga construirle un techo a esta iglesia
que ya se ladea de tanto pedir fuego.

Sin embargo, sigue esa presunción de herramienta nueva
en medio de herrumbrosos trajines de mediodía,
sigue ese cabeceo constante del que perece como un nativo
bajo la costra de hielo en el dominio ajeno.

Pero, ¿Que otra cosa puede hacer el hombre,
aparte de continuar raqueteando con el vecino?

Fango

Se que me han visto recoger los palos de esta embarcación
y por hoy, retirar a mis tropas antes del ocaso.
Se me ha visto dejar inconclusa la reyerta en el papel
y enloquecer de hambre a pasos de la cacería.
Se me ha visto obsequiar lo que no tengo
lo que perdí apenas tuve la oportunidad de dar el golpe.
Ahora los nervios se me contraen ante la buena mesa
y se dejan inconclusas demasiadas obras,
la estocástica figura del progreso, las naves en el océano
Ahora las paredes se zangolotean con cada gota de vino
todo el cabello desordenado surcado por el paso de las tropas
Al final, en la cocina he construido mi refugio
en ella cierro las fauces del cansancio, aún a punto
de hundirme como una bota en el fango.

Vecindad

Y las verdades se pegaron las pulgas entre ellas.
La vecindad les hizo cultivar el incesto y la cobardía
Todo lo que hemos arriesgado para saltar esa fosa
ha vuelto más honda la brecha. Y nos queda aún
un ineluctable abismo: una legión de bravucones hambrientos.


Fuego de cañería

Nos posamos sobre conjeturas
con un aire desencantado,
y celebramos nuestra única posesión,
que es el día a día,
mezcla de orgullo y vergüenza,
con el cuello y las venas apretadas bajo el sol.

Procuramos mantenernos al margen
de una muerte sin gracia.

Deploramos esa disposición animal a las jugadas estériles,
desdeñamos el abandono y el arrepentimiento
que a nadie quisiéramos esconder.

Nos hemos entregado sin ambages
al escorzo desenfrenado de lo hablante.

Abusamos, por momentos, del temperamento deletéreo,
que deshace lo andado con jugadas caprichosas,
o también de ese andar de trasto en trasto
hacia los extremos de la desmotivación.

Partitura

Comencé a estropearlo todo. El cuadro, las sillas, las maletas atestadas de personas. Se acortaron las distancias entre la habitación del sueño (libros esparramados por el suelo, latas de cerveza, condones, cigarrillos, mocos, óleos) y el ajedrez de la calle (miniaturas de personas, olores inclasificables, cunetas, smog), en donde finalmente instale mí partitura.

pliegues

muy poco clara es la intención de la letra
que sube y baja como la marea
a ciertas horas tiende a brotar como negra lava
y a desprenderse sobre inocuos pliegues de realidad
en realidad están muertos
pero por el hecho de romper las cosas que así están
se le confiere un cierto grado de bestialidad

modalidades de lo pasajero

ciertos modales de la gente se vuelven con impaciencia contra
la pared
ciertas ansiedades de los pasajeros se delatan como el agua
salta sobre su recipiente
cierta indolencia de los comensales tiende a difuminarse hacia la hora
de ponerse delante de los espejos
cierto cansancio que se vuelve visible
remata en los trasnochados un vago desprendimiento de la realidad

vagos intentos de ser escritor

a veces no caben en el cenicero
las hojas que se desprenden de un cuerpo sin letra
así que retoma sus pasos hasta la puerta, se escinde

y desaparece, como un vehículo salvaje

pistas de aterrizaje

todo comienzo es una pista de aterrizaje
las huellas que vuelven, un sonido lento y remoto
dejando las horas cargadas de electricidad
no importan los pasajeros
no importa su rostro desfasado ni las revistas
porque cada intento es una fuga del pliego
intentar sacar el cuerpo de ese aprieto
ese vuelo que nos pone en órbita
sacar el cuerpo debajo de una locomotora
como un juego viciado e intangible
en la pista de aterrizaje, las almas se dividen otra vez
especie de anulación pasajera de la identidad
de estación disipada y corrección de la forma
hasta llegar a lo impreciso
hasta deshacer nuevamente el camino

todas las bolsas que flotan por el aire

todo intento es oblicuo
se devuelve a la dinastia de lo imposible
se aleja como un retazo de tiempo
en la naturaleza del despropósito
nadie logra recortarse del fondo
la letra de un alfabeto
es tumulto ensimismado
es no saber donde dejarse caer.

maniobras de escape

si acaso piensas
que tomándote en serio tus placeres
buscando la pagina de ese cuaderno
en la practica, como un holgazan
un rehen de una verdad invisible y tiranica
te dieras una chance
por errores absurdos condenado
a la instantaneidad del sol
al vertigo de un tiempo presente y mordaz
tomaste en serio tu vida y sus maniobras de fuga
y dejaste ya de esconder la broma en cada acto de presencia
trata de ver que esconder los escombros debajo de tu lengua
desato las cuerdas de la voluntad 
y el peso de una vaga nocion de realidad

Busca el arma perfecta
y clavala 
lentamente detrás de la puerta
mientras dejas atrás 
todos tus placeres.