todo comienzo es una pista de aterrizaje
las huellas que vuelven, un sonido lento y remoto
dejando las horas cargadas de electricidad
no importan los pasajeros
no importa su rostro desfasado ni las revistas
porque cada intento es una fuga del pliego
intentar sacar el cuerpo de ese aprieto
ese vuelo que nos pone en órbita
sacar el cuerpo debajo de una locomotora
como un juego viciado e intangible
en la pista de aterrizaje, las almas se dividen otra vez
especie de anulación pasajera de la identidad
de estación disipada y corrección de la forma
hasta llegar a lo impreciso
hasta deshacer nuevamente el camino